Reflexiones de un día cualquiera. Mi tribu y el del psoe.


Recuerdo que cuando era pequeño, a veces esta frase me suena tan lejana como la tierra que me vio nacer, todos los niños y niñas íbamos a jugar por las tardes al parque del barrio. El barrio estaba en un pueblo con un tamaño justo para satisfacer nuestras ansias de aventuras y explorar cada uno de sus rincones.
Ya fuese invierno e hiciese un frío que hasta los huesos se te congelasen o verano y empezáramos a sudar nada más poner un pié en la calle, nosotros salíamos. Y sin nuestros padres.
Bueno porque en realidad teníamos más de un padre y más de una madre; cada vecino, cada vecina, compadre o comadre tenía los ojos puestos en esos infantes que no eran de su sangre pero si de su alma; esa alma que une a los habitantes de un pueblo como una gran familia y que a medida que la villa se convierte en ciudad va desapareciendo.
Nos vigilaban y nos cuidaban para que nadie nos sucediese mientras disfrutábamos. También nos regañaban y corregían nuestras travesuras, las personas más ancianas nos contaban historias.
Nuestra crianza no corrió por parte de nuestros padres de forma exclusiva, sino de nuestro pueblo de nuestra tribu. Aunque la labor de nuestros progenitores fue enorme y disfrutábamos con ellos en la intimidad del hogar.
Por eso me cuesta entender que se critique a lo que ha dicho una persona, una mujer, que ella prefiere criar a su hijo en una tribu. Que prefiere que su hijo tenga más experiencias que no la única visión de sus padres, quiere que aprenda de más gente y que esta gente le cuide.
Bueno, tal vez soy un poco inocente y me niego a ver que tras esos ataques el único motivo que hay es el de destruir a tu adversario político porque piensa diferente. A eliminarlo, a ridiculizarlo y mostrar que tus ideas son superiores por encima de la chusma que te ofende. Que no hace las cosas como tu quieres y no te da beneficios. Tal ve sea por eso.
Sea lo que sea, si tu opinas así. Si esta es tu manera de hacer las cosas, sepa que no me importa porque yo fue feliz con mi tribu y que sus ataques destructores no podrán hacerme renegar de la valiosa lección que aprendí.
Unidas y unidos avanzamos más.


Esto lo escribí esta mañana y después de varios comentarios quiero añadir que por desgracia no todas las tribus o comunidades son buenas, las hay que hacen todo lo contrario y no nos permiten crecer como personas, al igual que también hay padres y madres que no son los que los hijos deberían poder tener y disfrutar. Hemos de tratar que los casos buenos se impongan y se copien.


Y ahora mis 3:



  1. El camino de flores rosadas:

  2. No es mi favorita pero mola:


  3. Si, hoy va de francesas:


Y hasta aquí mis 3. Dulces y coloridos sueños.

Bonus track:  https://www.youtube.com/watch?v=tKyY9JOoKpo

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