Reflexiones de un día cualquiera. Plantita y la utilidad de la educación, busque, compare y pequeño.


Plantita lo tenía todo preparado. Su amiga ardilla había dejado los objetos que iba a usar en esta actividad encima de la mesa, respiró y se colocó en una posición rígida, inmóvil. Con la mirada puesta en el infinito, observando lo que se ocultaba tras el horizonte. Su tallo firme y sus flores llenas de pétalos bien abiertas. Esperando a que alguien se acercara. 

Sobre la mesa había diversos objetos. Entre ellos un vaso de agua, unas tijeras, unas pinzas, un plumero, un mechero y un abanico. Y un cartel con unas instrucciones que decían: "Usa lo qué quieras, cómo quieras sobre mi".  Eran fácil lo que tenían que hacer, simple. Plantita esperó y esperó. Diversos animales se acercaron pero no se atrevían a hacer nada, sólo se quedaban mirándola.

Hasta que llego la señora pájaro, se acercó a la mesa y con su pico recogió un poco de agua. Y dando pequeños brincos se acercó a Plantita, ella la estaba observando de refilón ya que estaba totalmente inmóvil. Era muy importante para lo que estaba haciendo permanecer parada y dejar hacer al que se acercara lo que quisiera. Lo que sea. 

La señora pájaro, más alta que ella, se acercó y dejo caer poco a poco el agua que había recogido del vaso. Pobre, llevas mucho tiempo y debes tener mucha sed. Y tenía razón, Plantita necesitaba mucho esa agua, sintió un calorcito agradable en su interior muy reconfortante. La señora Pájaro la ha había alegrado.

Luego se acercó el tejón, que cogió el abanico y lo agitó suavemente sobre Plantita refrescándola. No dijo ninguna palabra pero agradecía mucho ese acto, empezaba a sudar, llevaba como dos horas realizando este pequeño experimento y estaba a pleno Sol,  así que el aire fresco que le proporcionó el tejón le vino pero que muy bien.

A continuación vino una persona y las pinzas, se la acercó con sus largas piernas. Y entre risas empezó a arrancarle trocitos de sus hojas. Tirando de ellas, como pequeños pellizcos, rompiendo pequeños trocitos. A Plantita no le hacía gracia, le dolí, pero no podía pararle. Tenía que aguantar. La persona siguió hasta que se aburrió y se fue.

Luego se le acerco un loro y repitió lo mismo que la persona. Arrancando más hojas. ¿Pero que había pasado? se preguntaba Plantita, antes eran amables y simpáticos y de repente hacen daño. Y además parece que disfrutan, se ríen. Varios animales, se acercaron y se comportaban igual. Haciéndola daño. Uno cogió unas tijeras y le cortó unas flores, las garzas se burlaban y se metían con ella. El elefante cogió el mechero y lo encendió, acercando mucho la llama a Plantita. Pero ella no reaccionaba, no se defendía, sentía que empezaba a quemarse pero aún así aguantaba, no cedería. El público que se había agrupado estaba deseando que siguiese este sufrimiento, o incluso que fuese a más. El elefante acercaba más el mechero destructor. Tenía mucho miedo, terror.

¡BASTA!

Una persona gritó desde el fondo, el elefante se detuvo y miró al público asistente. De entre ellas, la persona que habló se acercó y le quitó el mechero. El elefante protestó, ¿Quién te crees que eres para quitarme eso?, muy ofendido. ¿Y tú, tan grande y abusando de alguien que no se defiende?¿No te da vergüenza? le recriminó.

En mi comunidad, en la escuela que me educaron; comenzó a decir; me enseñaron que todos lo seres vivos tenemos la capacidad de destruir a otros para así protegernos cuando nos ataquen. Para sobrevivir a toda costa usaremos uñas, garras, dientes, venenos, pinchos o cualquier otra cosa. Forma parte de nosotros, es algo natural. Pero no porque sea natural tiene que ser bueno. Me enseñaron que solo debemos emplearlo en caso de extrema necesidad. 

No sólo cuando nos lo pida el cuerpo. No cuando queramos divertirnos y reírnos a costa de alguien, alguien indefenso. Como Plantita. ¿Qué os ha hecho? nada, su actitud es totalmente pasiva, no se defiende, no os amenaza y a pesar de eso usáis vuestras armas para hacer daño. ¿No os da vergüenza?. Cogió entonces el plumero se acercó a Plantita, y la empezó a acariciar. Suave y dulcemente. Despacito, y así se le pasó el miedo.Volvió a hablar en alto. Pero veo que aquí no existe eso de educar.

Y era cierto, en este lugar no había ninguna escuela donde se aprendiese, nada, cero. No conocían esa palabra.
Los allí presentes se sintieron mal, y cabizbajos empezaron a pedir disculpas, uno a uno fueron desfilando delante de Plantita. Y así dió por finalizado su experimento. Una actividad que pretendía mostrar cual era la verdadera naturaleza de los seres vivos. Y aprendió, que no solo hay buenos, también hay malos en este mundo, que se dejan llevar por sus instintos sin importar a quien dañen. 

Aprendió también que la educación es muy importante porque es en ella donde se enseña a controlar y usar de una forma responsable las habilidades que tenemos y que gracias a la educación existen seres que ayudan a aquellos que no pueden defenderse. Y que a medida que la educación mejora, el número de personas que abusan de los débiles desciende. Con el paso de los días, en la comunidad de Plantita se decidió probar eso de "escuela". Y aprendieron muchas cosas, a escribir y a leer. Leyeron muchas historias, muchos cuentos. Como este que ahora llega a su fin.


Y ahora mis 3:



  1. Este cuento ha sido inspirado por la historia que se cuenta en este tweet. Leedlo, es estremecedor.
  2. Miguel comparte conmigo este nuevo vídeo de Reno Renaldo, son geniales. Me suena toda, pero toda la letra. A él no. Jajajaja.



  3. ayer fue el cumple de YaguiChan. Ya todo un año en este planeta, que mayor se hace aiiins.




Y hasta aquí mis 3. Dulces y buenos sueños.

Bonus track:  https://www.youtube.com/watch?v=LzvrzLJxnko

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