Reflexiones de un día cualquiera. Muros, dados, nueve, contigo, frecuencia, copia.

Me cuesta empezar a escribir. En general, me es difícil iniciar cualquier cosa, es como una barrera enorme que tengo que superar. Un escalón muy alto el que tengo que subir para poder comenzar muy camino. No sé porqué pero siempre me ha pasado eso desde que tengo memoria. Tengo muchas ideas, muchos planes interesantes que llevar a cabo pero cuando hay que ponerlos en marcha se me bloquea la mente y no surge nada, me quedo totalmente en blanco, vacío. Con esto mismo me está pasando, me pongo a escribir páginas, se me ocurren que podían contar historias, cuentos o relatos que en mi cabeza suenan muy bien, entonces me animo, pienso "adelante, eso es genial" y cuando llega el momento, cojo el bolígrafo, abro la libreta y nada, no hay manera, no se me viene nada a la cabeza. Ninguna idea.

Así que acabo forzándome a escribir lo primero que se me ocurre, que suele ser el cómo me siento en ese momento. En este caso la dificultad para escribir. Y una vez que comienzo, el caso es que, no paro; mi cuerpo pilla carrerilla y ya no deja de escribir hasta que no lo obligo. No entiendo porque me cuesta tanto empezar y luego no me cuesta seguir. Estaría bien mejorar eso. Aunque no se me ocurre cómo. El caso es que ya estoy escribiendo y tengo, en mi mente, ganas de escribir un cuento o un relato. Noto surgir una idea dentro de mi mente. Como cuando tratas de arrancar un coche que está helado, giras la llave y hace un ruido que se apaga al momento y tienes que volver a intentarlo una y otra vez, una y otra vez, hasta que, finalmente, todo comienza a funcionar.

Lanzó el dado. Giró de forma imprevisible en el aire, dando varias vueltas. Aterrizó en la mesa, golpeando en uno de los vértices y cogiendo rumbo hacia la izquierda.

Las caras visibles no dejaban de cambiar, le había dado mucha energía inicial y el dado danzaba muy rápido. De repente cambió su dirección y se fue a la derecha.

Llegó casi al final de la mesa donde detuvo su avance pero siguió girando; durante unos interminables diez segundos no se decidió a parar y mostrar el resultado.

Los nervios se reflejaban en su rostro, una gota de sudor rodaba por su frente. Y entonces se detuvo por fin. Dando una salida, una solución.

Miró fijamente al dado y sonrió, no podía salir otra cosa. Estaba claro que el destino le estaba marcando ese camino, cogió su equipaje y lo empezó.


Y ahora mis 3:


  1. Nueve:


  2. La siguiente la pongo porque aquí el amigo Antonio me lo ha dicho. Pero mola mucho:



  3. Definición de frecuencia:



Y hasta aquí mis3, buenas noches y dulces y bonitos sueños para todas las personas que han leído esto.

Bonus track: https://www.youtube.com/watch?v=ffWEza2sFfI

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