Reflexiones de un día cualquiera.Y el que no diga Ole que...


Le daba igual quien cantase, que lo hiciese bien o mal, ella le anima solo por el esfuerzo de estar ahí.  Ella a todos animaba. Estoy seguro que hace muchos años  el teatro Falla quiso reencarnarse en el cuerpo de una persona para aclamar con su voz a todas esas agrupaciones que regalan sus cuplés, pasodobles, tangos  y demás que cada año le daban vida y alegría. Y así lo hizo, se transformo en ella. Y con su grito de guerra dio calor y arropó a todos y a todas.

Y hoy, ese cachito de cielo del que hemos disfrutado durante ochenta años vuelve de nuevo a donde vino, ya es hora que vuelva al Falla. Nos deja su cuerpo, pero su ánimo, su alegría, sus palabras ya forman parte de ese teatro como pueden ser la madera o la pintura.

Gracias María y ole. Y el que no diga Ole que se le seque la hierbabuena.

OLE!
OLE!
OLE!








Segunda semifinal 2016

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