Reflexiones de un día cualquiera.La radio, y la flor que me dejaste


Buenas noches. Ya a puntito de dormir. Pongo la radio y me pongo a contaros cositas.

Si me paro a pensarlo no se que he escuchado más, la radio o la televisión.  Desde muy pequeñito no he parado de ver la tele me amorraba a ella, me veía los maratones de anuncios que echaban en la tve2 en algunas ocasiones. Me decían que me iba a quedar ciego, y es curioso porque son ellos los que llevan ahora gafas y yo no. En resumen he teneido una fuerte relación con la televisión.

Pero con la radio también, desde muy pequeño también mi madre me la ponía, sobre todo donde se emitiera música. Ya de más mayor, cuando empecé la universidad y con los exámenes de febrero me enganché a la radio para escuchar los carnavales de Cádiz. Los escuché, los disfruté y los amé. Me encantan. También, gracias a la radio, consigo dormir relajado muchas noches. Activar el aparato y que por el altavoz se escuche una conversación hace que mi mente se evada y consiga dormir. Es como una niñera que me mece y me canta con su voz para que duerma.

En definitiva, ambos aparatos me han acompañado y me alegro mucho. ¿Tu que prefieres?¿Radio o televisión?


Y ahora mis 3:


  1. Si te gusta escribir historias y quieres darles un toque que hagan sentir al que las lea que están vivas no dejes de ver esta delicia de vídeo. Me lo ha enseñado Aritz.
  2. Gracias por compartir conmigo tus gustos, tus ilusiones. Lo que te hace vibrar:


  3. Y por último os comparto una serie muy buena que ya me han dicho que me vea la segunda temporada.



Y hasta aquí mis 3.

Como ya dije si no hay pregunta que resolver toca historia. Así que os tengo que contar algo. No tengo ni idea de que pero allá voy.

Me despierto, el sol ha decidido que ya es hora de que abra los ojos. Sus rayos son pellizcos en mis pupilas al reflejarse en las olas del mar. Ah, es verdad, estoy en la playa. He pasado la noche en la bahía y ahora parezco una croqueta rebozada con tanta arena encima.

Me levanto y me sacudo, intento recordar lo que sucedió ayer para poder entender porque he acabado aquí pero mi mente está bloqueada. Miro al horizonte y pienso que mejor sería meterme dentro. Un buen remojón puede dar vida a mis neuronas. Me desnudo y dejo la ropa  al lado de una flor blanca, hermosa y que hasta ahora no me había percatado de su existencia. La miro un momento y comienzo a andar hacia la orilla.

El agua está fría, todo el vello de mi cuerpo se ha erizado. Por un instante dudo si seguir para adelante o volver atrás. Reúno un poco más de valor y voy metiendo los pies poco a poco, hasta que el agua me llega al ombligo. Hoy está calmada, la mar está en ese estado que se encuentra un animal después de un día de duras batallas por la supervivencia. Sí, alguien debió domarla ayer, alguien con una fuerza nunca vista antes porque el océano no es algo que se deje controlar por cualquiera. Cuando está enfurecido solo los sacrificios humanos son capaz de satisfacer esa violencia. Oh, tal vez hubo una muerte ayer en el mar. A mi mente vienen recuerdos de un viento de esos que te hacen sentir como una hoja de papel.

Decido sumergirme de golpe a causa de la angustia que me acaba de entrar por este recuerdo. Una vez debajo de las aguas el frío se me va y recupero temperatura, como si el mar me arropara y me protegiera. Es extraño porque hace solo un segundo tenía la sensación de que me quería destrozar. Buceo, suelo aguantar mucho la respiración y eso me permite moverme por el interior del mar y disfrutar del juego de luces. Me confío y bajo demasiado. Empiezo a notar la falta de oxígeno y comienzo a subir pero he avanzado tanto que ahora me cuesta saber donde estoy. Mi cuerpo me pide abrir la boca, necesito respirar, pero no puedo hacerlo o mis pulmones se inundarían y eso sería el fina. Como no llegue proto arriba voy a morir, que desastre soy. Siempre acabo igual. Y es entonces es cuando recuerdo lo que pasó ayer.

Quería morir, mi vida ya no tenía sentido; solo, abandonado por las personas que una vez formaron parte de mi historia y que por mi torpeza había perdido; me drigí hacía el mar. Estaba bravo, con fuertes olas, rabioso y esperando mi final. Me metería en él, me iba a rendir ya no podía más. Me sometería  a la merced del gran azul y seguramente con sus corrientes me arrastraría contra las rocas destrozándome. Me lo merecía. Mi castigo sería limpiado y purificado con la sal marina. Me abalancé sobre la ola, llorando, y justo apareciste tú.

Me dijiste hola, estabas lejos en la orilla pero tu voz sonó justo en mi oído. Suave y firme. Me giré y por las nubes consiguió escapar un rayo de sol iluminándote. Tu vestido blanco reflejaba con tal intensidad el sol que izo desaparecer la oscuridad que había nublado mi ser. Me acerqué a ti. Y ahora recordé porque había una flor a mi vera al despertar. La llevabas en el pelo. Lo recuerdo todo. Tu sonrisa, esplendida como un amanecer en plena primavera, tu pelo danzando con una gran sensualidad al compás del viento, tus ojos. Tus ojos, fuertes, salvajes y tan verdes que dominaban el azul del mar. Me acerque a ti y el océano se calmó. Hablamos, hablamos, hablamos no paramos de hablar y cada palabra tuya provocaba un orgasmo a mi corazón. Nuestra conversación fue como hacer el amor durante mil noches. Y por eso acabé agotado y me dormí en tu regazo.

Ahora que he recordado salgo de la playa y voy a la orilla me visto. Cojo la flor y cae un papel. Con una dirección. Voy a buscarte.


Hasta aquí esta pequeña historia. Espero que te gustase. Ha sido totalmente improvisada.

Y ahora toca soñar, descansar y dormir. Buenas nocheees. ^_^

Bonus track: https://www.youtube.com/watch?v=G0MjE9PN-Jc

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