Carta abierta al votante del 20 de Noviembre

En el Tumbr de miguidotcom podemos leer la siguiente carta, que apoyo totalmente.



Hola,
Eres uno de los en torno a veinte millones de ciudadanos con derecho a voto en las elecciones generales del 20 de noviembre al igual que yo, y a ti me dirijo. Me dirijo a ti para decirte que en tu mano tienes el poder de cambiar las cosas. Que pienses que los que nos gobiernan afectan directamente a nuestra vida con sus acciones y omisiones, que pienses si lo que prometen lo llevan a cabo o si piensas que sus acciones son legítimas o si por contra están dirigidas de algún modo por intereses que prevalecen sobre su labor representativa y si, al final, emplean o no su cargo para enriquecerse de forma ilegítima.
Los políticos no son una calamidad de la naturaleza como un terremoto. Están ahí porque hay miles de votos como el mío y como el tuyo que les dan el respaldo para que hagan lo que quieran. Sí, literalmente. Tal y como son las cosas, un voto concede carta blanca durante mil quinientos días. No tienes la posibilidad de arrepentirte a mitad de camino, no puedes despedirle si lo hace mal. Tan solo esperar a que pase ese tiempo para reconsiderar tu decisión.
Y es entonces cuando entra en juego toda la maquinaria política de marketing y donde juegan sus poderes para convencernos de que de no votarles van a sobrevenir calamidades mucho peores y que en tal caso, seremos responsables de que tal cosa suceda.
Estoy seguro de que habrás oído eso de que “bueno, este roba, pero el otro robaría mucho más y encima nos iría peor” o declamas similares que pretenden justificar algo que no tiene justificación posible.
Cuando un político traiciona nuestra confianza debería ser relegado y reemplazado por otro que tenga claro que debe trabajar por y para el pueblo, no para sus intereses. Si eso no sucede así es porque lo permitimos con nuestros votos. Si un político no dimite o se toma a chiste imputaciones en delitos de diversa consideración es porque hay votos que se lo permiten.
Yo creo que nadie en su sano juicio otorga algo tan poderoso como un voto a alguien que sabe a ciencia cierta que lo va a emplear de forma tan poco ética, amparando corrupciones de todo tipo o simplemente primando intereses privados al bien común. Y si sucede es porque nos han convencido de que votemos con miedo.
Y votamos con miedo. Estamos aterrorizados solo de pensar que vaya a ganar el contrario. Como si existiera una dicotomía del bien y del mal en la política, pero referida al bipartidismo. Nos inculcan que votemos una opción porque siempre será mejor que roben un poco antes de que ganen los otros y roben mucho más. Entramos en su juego y ellos ganan, nosotros perdemos.
Yo creo que es hora de romperles la baraja y de dejar de jugar a que España es un país de bandoleros sin remedio que se divide en dos mitades que se disputan la soberanía y que tan mala es una como otra pero siempre hemos de decidir “lo menos malo”.
No señores, no debemos decidir “lo menos malo”. Nos merecemos unos representantes que no amparen la corrupción en sus filas. Unos representantes que tengan claro qué debe ser un político y que no deben hacer que prevalezcan sus intereses personales o los intereses de quienes pagan sus campañas sobre el interés común.
Y para eso nosotros tenemos el voto de la valentía. Hemos de ser valientes y apostar por cambiar. No podemos seguir aterrados y votar para que no salga el otro. No podemos cambiar las cosas si no les mandamos el mensaje claro y contundente de que no estamos de acuerdo con una política así. Que las cosas tienen que cambiar.
Que no somos un país de gente acojonada porque acaba de morir un dictador y tiene que montar un chiringuito sobre el cadáver humeante de su tiranía para dar sus primeros pasos. No, ya no somos unos niños atemorizados de la libertad. Tenemos que elegir y elegir claramente.
Yo no te voy a decir, a ti, votante mayor de edad, lo que tienes que votar. Ni mucho menos. Ya eres mayorcito para saberlo. Solo quiero que te des cuenta del poder que tienes en tus manos y que no te atenace el miedo cuando deposites la papeleta. Que no votes por miedo a que salga el que no quieres. Que no te cuenten milongas de votos útiles y te las creas.
Sé valiente y no votes a nadie que vaya a hacer que te arrepientas. Y una buena manera de empezar es no votando a nadie que ampare corruptos en sus filas. Vota a quien quieras, pero a los corruptos, no les votes.
Y una vez hayamos conseguido enterrar el voto del miedo podremos tener la confianza suficiente para cambiar las cosas. Para conseguir que este sistema que está podrido desde sus cimientos sufra una renovación integral. Pero primero, antes de cambiar nada, tenemos que cambiarnos a nosotros mismos, tenemos que olvidarnos y dejar de caer en la trampa de esos intereses que nos pretenden mover hacia sí.
Vota lo que quieras, exige a tu partido que no ampare corruptos en sus filas y házselo saber siendo valiente y negándole tu voto si es preciso. Porque en el número de votos les va el dinero, y el dinero es lo único que parecen entender los políticos en la actualidad. Por eso si queremos cambiar eso, utiliza tu mejor arma.
El próximo 20 de noviembre no te lleves el miedo al colegio electoral. Sé valiente y atrévete a votar sin remordimientos, sin tener que buscar justificaciones absurdas a por qué el partido al que has votado ampara a corruptos en sus filas. No los necesitas, pero ellos sí te necesitan a ti. Y la manera de hacérselo saber es votando.
El 20-N no votes a corruptos. El 20-N, #nolesvotes. Vota, sé valiente y vota a quien no haga que te arrepientas de haberlo votado. No dejes que te diluyan en discusiones ideológicas. Tú ya eres mayorcito para eso, vota lo que quieras pero por favor, dejemos claro de una vez por todas, que la corrupción no puede tener un lugar en la política. Desterremos a los corruptos porque si no, con nuestro voto, estaremos legitimándoles para que roben y perderemos toda razón para criticarles porque lo hagan. 
¿Votarías al presidente de tu comunidad si te robara media plaza de garaje o si te robara la correspondencia? Los políticos pueden afectarte de forma todavía más sangrante. Por eso, no dejes que te convenzan con sus palabras bonitas. Exígeles actos, no promesas. Que renuncien a cualquier forma de corrupción si quieren tu voto.
Nos jugamos demasiado, con cinco millones de parados, con recortes sociales como nunca, falta de derechos y un futuro incierto. No podemos permitirnos fallar ahora. El 20-N vota. No te quedes en casa. No dejes que te convenza nadie para no votar. Vota, merece la pena. Pero no votes a corruptos o serás su cómplice.

1 comentario:

  1. Para que se puedan presentar otros partidos políticos, necesitan el 0.1% de avales respecto al censo.

    Así que no basta con apoyar una carta. ¡Hay que avalar!

    Y cuidado, que solo puedes avalar a un partido.

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