La leyenda de Badshal

Y el dragón atacó a la ciudadela. Huestes de guerreros se apresuraron a defenderla, pero era tarde, bajo el ardiente fuego que escupía la bestia los valientes hombres morían calcinados. El dragón reía, una risa siniestra inundaba los campos del reino. Había consumado su venganza, la ciudad de Ardhmor era ahora una ciudad habitada por muertos. Nadie pudo resistirse, nadie tenía el poder para derrotarle.


Y en el punto más alto de su victoria, cuando el dragón era más poderoso una lanza atravesó su corazón de lado a lado. ¿De dónde procedía aquella nefasta arma? ¿ De dónde?



Mientras perdía la vida, el dragón, pudo divisar, allá en los cielos, un ave gigantesca, envuelta en llamas. Y encima de ella, un jinete. Resurgiendo de las cenizas de la ciudadela, el caballero del fuego sagrado hizo su aparición y lo derrotó, a él, al todopoderoso Dragón. Era inconcebible...

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